Una mujer dormida:
El viento acaricia los hilos de su paz,
Con respiración pausada, planea,
La siguiente seducción onírica,
La calma es su orquesta interior.
Duerme y su piel se tranquiliza,
Una mujer dormida es misterio,
Es espera, es franqueza,
Es un laberinto en el que uno se pierde.
El fin de sus pestañas es infinito,
Una mirada perdida en lo inquietante de la oscuridad,
Los bordes de su cuerpo se deslizan,
Y sólo se que me encuentro al lado de una mujer... Dormida.
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