Sigiloso y calmadamente constante,
El juicio se excomulga,
Ser, no necesita lo previo ni lo de adelante,
Un nacimiento fuerte e inconsciente hace frente.
Nada piensa en existir,
Ni nosotros que somos un cúmulo de cuero y moléculas,
El amor es impertinente, vulgar y dulcemente irrespetuoso,
La mujer que se percibe es el viento que no se inhibe.
No conozco en la tierra algo más poderoso,
Que la aparición de una mujer, a un costado, atrás o donde sea,
Cambia estructuras por incertezas,
Miradas por derrotas y final y calladamente, besan.
No pondrán para existir,
Ni las mujeres, ni las mariposas,
Únicas en su olor a rosas,
Se pierden por años pero dejan al menos una sensación.
Confusamente extraña y es simplemente que no se puede sin ellas vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario